La crisis de los cuarenta
Sr. Rodríguez, después de analizar detenidamente su caso y de casi un mes de consulta psicológica, he llegado a la conclusión de que no padece ningún tipo de enfermedad mental importante, simplemente creo que usted está sufriendo “la famosa crisis de los 40”.
Esos pantalones vaqueros desgastados y rotos que le ha dado por usar. Esa camisa de Duncan Dhu que casi no le deja respirar y sobre todo esa gorra que tiene puesta estilo chanquete con la que intenta disimular esa alopecia incipiente, son síntomas evidentes de este tipo de trastornos.
Quizás deba entender que esos flotadores que sobresalen por los lados de su camisa no son más que los restos fósiles de aquellos oblicuos perfectos que acompañaban a sus estilizados y fornidos abdominales.
Entiendo que pueda sentirse como un inadaptado, o que sienta que realmente es como un espíritu libre ventiañero encerrado en un cuerpo de formas oblicuas que se descoloca cuando intenta hacer rafting o puenting, pero debe asumir de una vez por todas que ya es un poco tarde para intentar revivir aquellas experiencias que quedaron en el tintero o de perder energías en innumerables intentos por echar alguna canita al aire con jovencitas que no superan la veintena.
No le pida más consejos a su espejo, ya que lo más probable es que le haga gastar una fortuna en tratamientos estéticos para eliminar esas patas de gallo tan prominentes y esa sudoración excesiva que se desprende de sus axilas y manos.
Sr. Rodríguez piense que este tipo de fenómenos hace que se produzca un cambio en su forma de pensar y que en su caso deriva en intentar vivir una realidad distorsionada, y que le provocará a la larga más problemas que gratificaciones.
Le recomiendo por tanto que no intente ser lo que no es y menos aún lo que nunca podrá ser. Tenga una actitud positiva con la vida y el futuro e intente solucionar los problemas con su pareja apartando las dichosas rutinas. Evite los excesos de responsabilidad y las presiones sociales, deje a un lado las inseguridades que su personalidad deja entrever y sobre todo acéptese tal y como realmente es. Y recuerde que cada uno vive la vida que elige vivir y que quizás la cuestión sea la de buscar el término medio … eso sí, a ser posible consensuado.
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Ya me deprimiste….es que me queda poquito. ¿Por qué será que nosotros nos sentimos igual de bien que siempre?
Voy a llorar a mi habitación……ta luego!…..mala!!!
No te preocupes que ya se te pasará. La verdad es que me reí mucho escribiendo éste artículo (con la ayuda de mi marido). Hay muchos que van por ahí presumiendo de lo que no son y de lo que ya han sido. Lo mejor mi niño es ser uno mismo sin ningún complejo. Eso sí, pienso que es muy importante cuidarse, el cumplir años, no quiere decir que uno se abandone. Hay que estar siempre en planta, para que cuando te digan ¡qué guapo!, tú puedas decir: es la percha. Un beso y déjate de deprimirte que a ti no te hace falta.
Ja ja ja….que bueno! Es la pura realidad…..yo veo a todas las de mi edad mas viejas que yo…..supongo que a ellas les pasara lo mismo. Ja ja, que bueno….