Hiperactividad
Aunque la hiperactividad es un trastorno del que aún no se conocen claramente las causas y no tiene curación en la mayoría de los casos, con un buen tratamiento los síntomas más característicos como la inquietud manifiesta o la falta de atención pueden verse reducidos a la mitad.
En lo que sí coinciden los especialistas es en que se trata de un problema neurológico que radica en que una parte de la corteza frontal del cerebro no coordina bien una serie de acciones, lo que origina inquietud, nerviosismo, falta de atención y que el muchacho se disperse.
Este trastorno se suele presentar en el niño, cuando ha cumplido los 6 años, cuando comienza a socializarse en la escuela una vez que ha dejado la guardería e inicia el periodo de aprendizaje de las distintas materias escolares.
El niño afectado por este problema extravía con frecuencia juguetes, lápices o libros, rechaza las tareas que requieren un esfuerzo mental y se dispersa con estímulos irrelevantes (según consta en los anales más comunes de estudios de psiquiatría y psicología).
Un niño que al comienzo del curso escolar no presta atención suficiente a los detalles, incurre en errores por descuido en las tareas o parece no escuchar cuando se le habla directamente corre el riesgo de padecer un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Los padres de niños con este trastorno suelen reclamar de los profesores más conocimientos sobre esta patología y un esfuerzo por adaptar las metodologías de estudio a los afectados.
Se calcula que entre cinco y un seis por ciento de la población infantil, al menos en España, padece TDAH, un trastorno que afecta al sistema nervioso y se manifiesta mediante el aumento de la actividad, la impulsividad y la falta de atención ( a estos niños les cuesta mucho concentrarse).
En muchos colegios se está consiguiendo que los profesores conozcan el TDAH, pero todavía los padres siguen recibiendo notas de los educadores sobre el mal comportamiento de sus hijos, aunque éstos hayan sido ya diagnosticados.
El tratamiento del hiperactivo incluye un apartado farmacológico, pero para que éste tenga éxito debe implicarse en él la familia, que debe ser autocrítica y dejarse asesorar, y también los responsables de la escuela donde todavía las actuaciones dejan mucho que desear.
A menudo, los síntomas confunden a los padres y educadores porque consideran que el niño es un tanto dejado o un poco vago en lo que se refiere a sus obligaciones escolares cuando en realidad estamos ante un ser enfermo que demanda, antes que los fármacos coadyuvantes, cariño, comprensión y ayuda médica y en ningún caso castigos o reprimendas.
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Muy interesante este artículo Chary, gracias.