El estrés
El estrés es un estado de alerta del organismo cuando se ve obligado a movilizar sus defensas ante una situación amenazante; una tensión que, en pequeñas dosis, puede ser beneficiosa ya que te mantiene dinámica y despierta, pero que si se prolonga un día tras otro es perjudicial para la salud y la belleza.
El estrés altera el ritmo respiratorio, que se acelera, aumenta la transpiración y pueden sudar hasta las palmas de las manos. Además pone los músculos en tensión; te sorprenderás con los dientes apretados o con las cervicales tirantes, lo cual te producirá dolores de cabeza y espalda.
Con estrés se segrega un exceso de adrenalina, los nervios están a flor de piel y es difícil conciliar el sueño o éste se ve continuamente alterado a lo largo de la noche, lo que te acarreará mala cara y ojeras.
Las arrugas gestuales como las del entrecejo se acentúan, marcándose más. La adrenalina también contrae los capilares sanguíneos que riegan la piel, por lo que ésta empalidece, y al tener menor oxigenación y menor nutrición, envejece prematuramente.
La acumulación de toxinas, le dará a tu piel un aspecto más apagado. Si, además, al estar nerviosa fumas más o tomas mucho café, agravarás este aspecto.
El estrés prolongado debilita el sistema inmunitario y la función barrera de la piel. Peor protegida, se deshidrata antes y aumentan los problemas de granitos, eccemas y sarpullidos.
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