Cuando la playa se convierte en un negocio
Normalmente solemos ir a playa para relajarnos y pasar un buen día, bien sólos o con la familia, tomar un poco de sol y disfrutar de un buen baño.
Con esto del gasto restringido (creo que la palabra crisis resulta ya cansina) se ha dejado atrás eso de comer en el restaurante de la playa e incluso sustituir el alquiler de hamacas y sombrillas por lo de usar las nuestras ,ya que es durante estos meses de verano cuando aprovechan los ayuntamientos para encarecer estos alquileres hasta el punto de resultar prohibitivos, sobre todo si tienes una familia numerosa.
Pero el colmo es cuando intentan que las alquiles a la fuerza, como sucede en la Playa de Amadores de la isla de Gran Canaria, donde fijan los límites de éstas como les da la gana, de forma que cuando la marea suba el bañista que no alquile una tendrá que conformarse con un metro cuadrado de arena en el mejor de los casos o simplemente tiene que recoger su tohalla y marcharse.
El pasado fin de semana lo pude sufrir en mis carnes ya que tuve que marcharme cuando la marea subió ya que no existía espacio suficiente ni para estar sentada y la verdad es que muy relajada y contenta no estuve precisamente.
En esta imágen se puede observar como las hamacas ocupan toda la playa y como están situadas en relación con la orilla. El espacio que hay por encima de ellas es prohibitivo para ocuparlo ya que en vez de arena lo que hay es polvo y la marea nunca llega a limpiar esa zona.
Es indignante tener que sufrir este tipo de atropellos y encima se quejan de que no hay turismo achacándolo a esto del “gasto restringido”, cuando lo que tienen que hacer es cuidar aspectos como éstos e intentar dejar una buena imágen, que al fin y al cabo es lo que más vende.
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Teníais razón, me parece increible que casi toda la playa esté ocupada por las hamacas y que encima las coloquen cerca de la orilla.
Es indignante, en fin habrá que cambiar de playa, que injusto.