Atrapados por el consumo
DE TODO UN POCO | Chari | 5 Oct 2008 a las 10:03 | Imprimir el postUn corte de pelo puede hacernos sentirnos mejor; al igual que una corbata, un reloj, un coche, un piercing o un tatuaje. Todo comunica. Cada individuo puede hacer con su dinero y con su imagen lo que le parezca: lo primero se lo gana, y lo segundo le pertenece.
Buscamos aquello que nos ayude a equilibrar nuestro interior y hacernos sentir mejores personas, mejores padres, amantes… La base del consumismo es darnos seguridad en nosotros mismos a través del gasto.
Nadie (o casi nadie) es totalmente ajeno al poder que las cosas tienen sobre nuestra imagen. Pero ahí precisamente radica la gran tranpa de este juego que hemos creado.
Hay que saber diferenciar qué es una compra racional y qué un capricho; qué es una necesidad y qué algo que adquiero aun sir ser necesario. El peligro viene cuando todo pasa a ser una necesidad y nos volvemos esclavos de ese consumismo para reafirmarnos como individuos. Lo más paradójico de todo esto es que, en muchas ocaciones, esas compras se hacen para el grupo, para conseguir que se hable de mí y envidien lo que soy (o aparento ser) incluso no adquiero lo que en verdad deseo. La presión social nos puede, y acabamos haciendo lo que los demás valoran.
Una especie de altruismo, pero un altruismo destructivo.
AUTOR: Eduard Aguilera
VALORA ESTE ARTÍCULO:



Suscripción





